En Osmose, de Char Davies, el usuario se adentra en un mundo virtual gracias a un visualizador colocado sobre la cabeza y a un chaleco con control de movimiento que va monitorizando su respiración.
El equilibrio del cuerpo y la respiración permiten al usuario navegar por un universo virtual que en un primer momento emerge como una cuadrícula cartesiana tridimensional que introduce coordenadas de orientación.
El usuario puede así explorar un bosque y otros entornos naturales, como "árbol", "hoja", "nube", "estanque" y "tierra subterránea". Los entornos, que poseen un elemento de translucidez, utilizan texturas que sugieren un flujo constante de partículas.
El mundo virtual incluye también una capa de "código" y "texto", que ilustra el software que sirve de base a la obra y alude a escritos de la artista, a la tecnología, la naturaleza y al cuerpo. Código y texto sirven de marco a los entornos naturales dentro del contexto de un espacio de datos.
Char Davies es conocida internacionalmente por sus creaciones pioneras utilizando tecnologías de realidad virtual. Originariamente pintora y cineasta, a principios de los ochenta Davies fue orientando su actividad hacia los medios digital a partir de su exploración de la imaginería tridimensional por ordenador como forma de aumentar la profundidad más allá del plano de la imagen.
En 1987 se convirtió en directora fundadora de Softimage, una empresa de software tridimensional cuya intuitiva filosofía de diseño contribuyó a reconfigurar la industria de la informática gráfica. Creadora de herramientas de software utilizadas en hitos fílmicos del desarrollo de los efectos especiales como Parque Jurásico, en 1992 Softimage empezó a cotizar en el índice NASDAQ y acabó siendo adquirida por Microsoft.
Davies pasó un total de diez años en la empresa durante los que trabajó en la incorporación del software tridimensional a sus propios objetivos artísticos. Entre sus primeros esfuerzos creativos destaca la galardonada Interior Body Series (1990-1993), imágenes digitales estáticas en tres dimensiones que fueron expuestas en Canadá, Estados Unidos, Europa y Australia.
Enormemente singulares por poseer una estética pictórica dotada de una luminosa transparencia y por su ambigüedad espacial, e intercaladas de referencias temáticas al paisaje y a una interioridad corporal vivida subjetivamente, las imágenes definen las preocupaciones de Davies dentro de la esfera digital, unas preocupaciones entre las que destaca el deseo desafiar la orientación de la informática gráfica en tres dimensiones por el realismo objetivo y la perspectiva lineal, a las que opone una alternativa vivencialmente rica.
En 1993 Davies comenzó a explorar la entonces emergente tecnología de realidad virtual, un proceso que culminó en el entorno de inmersión virtual Osmose, estrenado en el Museé d'Art Contemporain de Montreal en 1995. Dispuesta a subvertir las concepciones tradicionales de la RV como ente incorpóreo, Davies y su equipo desarrollaron una innovadora interfaz que recurre al aliento y al equilibro con el fin de posibilitar la "flotación" de los participantes por unos paisajes translúcidos.
La siguiente obra de inmersión de Davies fue Ephémère, estrenada en 1998 en la National Gallery of Canada. Como Osmose y el resto de su producción temprana, Ephémère trasciende la mera representación objetiva y estática del paisaje y del cuerpo interior para presentarlos como entornos en flujo y espacialmente abarcadores.




