La obra de Takis puede considerarse insólita –si no única- dentro del arte cinético y de otro tipo de proyectos artísticos por su recurso al imán como elemento central.
Desde finales de los años cincuenta, cuando descubrió las posibilidades artísticas del campo magnético, Takis ha creado numerosas esculturas que aprovechan la capacidad del magnetismo para atraer o repeler metal. Se trata de obras de especial interés, sobre todo dentro del campo del cientismo, por su condición estática y por su uso del magnetismo para suspender elementos metálicos en condiciones difíciles o en apariencia imposibles.
Musicale London se diferencia de otras obras en que incluye también movimiento y sonido, otras dos áreas de interés de Takis. Las agujas metálicas de tejer se ven estimuladas por la acción de una corriente electromagnética que las hace golpear o descansar contra la cuerda de guitarra situada en tensión frente a ellas, produciendo un vibrante espectáculo visual y una misteriosa experiencia auditiva.
El interés de Takis por el arte tecnológico arranca de los años sesenta, cuando comenzó a producir la obras cinética que continúa creando en la actualidad. Es conocido por su uso de dispositivos electromagnéticos para crear movimiento y para su dibujo automático, ejecutado por máquinas. En la actualidad, Takis vive y trabaja en París.




