Miembro del movimiento brasileño Tropicália, Lygia Clark ha contribuido, junto a Hélio Oiticica, a la creación de una modalidad distintivamente sudamericana de modernidad y de respuesta a las posibilidades cibernéticas del arte.
Su Dialogue: goggles es una obra enormemente ingeniosa, e incluso cómica, que prefigura y explora la idea de la interactividad sin recurrir para ello a ningún medio tecnológico complejo. La pieza forma parte de una serie de obras producidas por Clark en la que investiga problemáticas que afectan a la interacción y a la experiencia sensorial.
En Dialogue: goggles, dos juegos de gafas de buceo se encuentran conectados el uno con el otro de forma que los participantes deben, por fuerza, establecer contacto visual entre sí -excluyendo otros sentidos- e interactuar. Más que al objeto en sí, Dialogue: goggles dirige la atención a la experiencia que ese mismo objeto hace posible.
El comienzo de la trayectoria artística de Lygia Clark se remonta a los últimos años de la década de los cuarenta, cuando empezó a realizar dibujos de escaleras y de sus hijos. Se afilió al movimiento neoconcreto (1959-1961) intentando huir de la noción del artista como "genio" y de la supremacía que se otorga al objeto que obliga implícitamente al espectador a adoptar el papel de contemplador pasivo.
Durante los años sesenta, Clark creó sus Bichos a base de unas placas metálicas que conectaba a unas bisagras invitando al espectador a modificarlos a través de su manipulación. Basándose en la exploración sensorial y en la interpretación de las emociones que despiertan los sentidos, durante su estancia en París (1964-1976) Lygia Clark se dedicó a la creación de experiencias colectivas.
Su idea era que al manejar un objeto sensorial o relacional -por ejemplo, una bolsa de plástico o unas piedras- el espectador, convertido en participante, intensifica sus percepciones sensoriales y su capacidad para sentir las conexiones que existen entre su propia individualidad y lo colectivo.




