¿Todavía crees que Internet y el acceso a la información es gratuito?

Sam Kronick gana la residencia artística Next Things 2014 con una propuesta para alterar creativamente el flujo de datos que nos llega a través de los routers inalámbricos

Published: 21/04/2014
¿Todavía crees que Internet y el acceso a la información es gratuito?

Uno de los routers rediseñado según la propuesta de The Consortium for Slower Internet. Foto: Cortesía del artista

Por Marta Lorenzo Jaudenes, (@MartaLorenzoJ) My Art Diary

En una sociedad donde los gurús tecnológicos auguran la llegada de la cuarta gran revolución digital con el crecimiento del llamado internet en las cosas, resulta necesario detenernos a pensar lo que ello supondría en nuestros hábitos diarios como en su día, por ejemplo, supuso la televisión o la fotografía digital. No hay que irse muy lejos para comprobar hasta donde está llegando el debate, ya que el pasado febrero se celebró en Barcelona el Mobile World Congress donde se vaticinó que Internet en las cosas tendría un impacto social y económico hasta diez veces mayor que el que Internet tuvo en sí mismo.

Internet en las cosas no es ni más ni menos que dotar de tecnología e intercomunicación a objetos de nuestra vida cotidiana, por ejemplo, a nuestra nevera, que nos avisaría cuando nos faltase cualquier alimento que le indicásemos como si de una alerta se tratase. El top one de la "cosificación" lo lidera las famosas gafas de Google cuyo prototipo se vendió la semana pasada durante sólo un día en Estados Unidos con el fin de que sus adeptos las probasen o, mejor dicho, para afán del gigante de internet de conocer al detalle la experiencia que desean tener sus usuarios.

Ejemplo de Internet en las cosas. Fotografía: www.enriquedans.com

Del desafío que supone unir arte y tecnología, dando rienda suelta a los artistas para explorar el enorme potencial de las tecnologías de hardware abierto, surge la convocatoria Next Things 2014, organizada conjuntamente por Telefónica I+D y LABoral. En este su tercer llamamiento, el artista, diseñador y tecnólogo Sam Kronick la ha ganado, de entre 31 propuestas, y ya está en LABoral comenzando su residencia artística de seis meses, dos de ellos en el Centro y los otros cuatro restantes en el centro de Telefónica I+D en Barcelona. Este año se les pidió a los participantes que explorasen las implicaciones, recogida, uso y distribución del los datos personales, también desde el punto de vista M2M-interacciones máquina a máquina- y de internet en las cosas, justo éste último con el cual está relacionado el proyecto ganador.

La propuesta de este artista, formado en Arte y Arquitectura en la Ingeniería en el Massachussets Institute of Technology (MIT), se titula Slow Internet Café y propone alterar la información de una serie de routers inalámbricos mediante un firmware que capta el flujo de información y modifica la manera habitual en la que lo veríamos normalmente en internet, es decir, aparentemente libre.

Y es que, en la investigación de 2013 del EMC, se concluyó que el 40% de los datos obtenidos en la Red requería de algún tipo de protección pero, sin embargo, solo el 20% la recibía. Es decir, ¿somos conscientes del gran flujo de información personal que dejamos con sólo un click aceptando por ejemplo la geolocalización y el wifi gratuito? Facebook, Apple o Google son sólo algunos ejemplos de cómo internet no es libre ni sirve sólo para el fin para que el que fue creado, comunicarse, sino que esconde tras de sí una infraestructura que se nos hace cotidiana por el mero ello de tenerla en nuestra casas, como el router inalámbrico. ¿Y sí fuésemos nosotros los que reprogramásemos esa infraestructura a nuestro antojo? No olvidemos que quien controla la infraestructura controla el flujo de información o actualmente, Big Data. Sam Kronick propone por ello alterar no sólo informáticamente el router sino también físicamente, haciendo de su "carcasa" un objeto atractivo para mostrarlo en nuestras casas. Esta última acción ya la inició con su serie The Cybernetic Meadow Collection en la que tomaba elementos tecnológicos, como en la imagen inferior donde las aparentes piedras ocultan tres memorias USB. La idea que subyace es, como se ha indicado, enajenar a la tecnología de su propia esencia física para identificarla más con nuestro entorno tradicional y hacerla menos invasiva.

Sam Kronick. Heirlom Jpegs. The Cybernetic Meadow

En palabras del propio Kronick: "Si rediseñamos y manipulamos los componentes infraestructurales que hay en nuestros hogares, como los routers, manejando el sustrato que sostiene la red como una sustancia maleable, podremos considerar que nuestros datos son más nuestros".

En esta ocasión, el artista norteamericano se propone, a través de la organización fundada por él mismo en 2013 The Consortium for Slower Internet destinada a investigar sobre computación y comunicación, crear una versión aumentada de la web bajo las siguientes premisas:

- La versión paralela de esta Red sólo captará contenido de servidores situados a cierta distancia del usuario, es decir, con ello romperá con la idea de internet como espacio virtual sin fronteras.

- Cualquier mención monetaria será eliminada en un claro guiño a los inicios de internet cuando se consideraba un lugar de transmisión de conocimiento común y donde no cabía la tan onmipresente capitalización. Además, el "sistema" eliminará cualquier imagen que contenga una cara de hombre blanco como ironía para equilibrar la balanza por todos los años de desigualdad de aquellos injustamente marginados.

- Ofrecerá la posibilidad de descubrir la información considerada peligrosa y por ende, censurada en países como China. ¿Sabemos de verdad todo aquello que se censura en la Red? ¿Acaso pensábamos que internet no tiene límites ni está vigilado?

- Los resultados de nuestras búsquedas irán apareciendo en la pantalla de nuestro ordenador pero a baja velocidad. ¿Muerte a la fibra óptica? ¿Vuelta a un ritmo de vida pausado y menos cosmopolita?

-Las imágenes serán sustituidas por imágenes similares de acuerdo con Google pero nunca exactamente las que buscamos. Se creará así una pseudo-realidad. Por otro lado, todos los movimientos y contenido completo que busquemos, será almacenado filtrando abiertamente todos nuestros datos.

En definitiva, Sam Kronick como muchos de los artistas que trabajan con los new media quiere hacernos reflexionar sobre la forma en la que nos han impuesto ver el mundo, cambiando para ello los parámetros de cómo lo vemos en algo tan cotidiano como internet. Pensando en cómo otros artistas se han servido de los flujos de datos para reinterpretar la realidad se encuentra, por ejemplo, la cápsula de radio del Museo Reina Sofía titulada Institución_RS>>/dev/dsp de Oscar Martin. En la misma, mediante procesos digitales y bajo el uso del software libre -tónica común de los artistas que trabajan con los nuevos medios-, Martin llevó a cabo un proceso de transcodificación de las imágenes de la web del Museo Reina Sofía en una transformación de código HTML a la par que sonidificación de los archivos de la propia imagen. Ambos artistas, aunque con diferente resultado, buscan en definitiva apropiarse de la Red para intentar hacerla nuestra. Y es que avanzamos a tanta velocidad que no nos paramos a pensar y cuestionar el status quo. Sin duda, me viene ahora a la mente la frase que Marshall McLuhan, considerado como el principal teórico en las llamadas ciencias de la comunicación, pronunció: "Estamos en un coche yendo hacia el futuro utilizando sólo nuestro espejo retrovisor".

 

 

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