Inercia

El proyecto Inercia de David Martínez Suárez, se inauguró el pasado día 11 de octubre, y se podrá visitar hasta el 3 de febrero de 2014. Aportamos algunas claves más sobre la exposición.

Published: 25/10/2013
Inercia

Inercia, David Martínez Suárez. Foto:LABoral/S. Redruello

Por Laura Cano (@Via_di_uscita), La Caja Revuelta

Por sexto año consecutivo, LABoral y el Instituto Asturiano de la Juventud, han dado la oportunidad a un artista joven  asturiano de producir, exhibir y difundir un proyecto artístico pensado propiamente para las instalaciones de LABoral, a través del premio LABjoven_Experimenta. Me gustaría señalar la importancia de esta iniciativa que, junto con muchas otras que se llevan a cabo en el Centro de Arte, apuestan por los artistas que comienzan su dura carrera en el mundo artístico. Si iniciativas como esta son necesarias siempre, en este momento de crisis que tanto daño está haciendo a lo cultural, cobran mucho más sentido. Apoyar a la comunidad en la que estás inmerso como institución cultural no puede más que crear riqueza y generar relaciones de compromiso, confianza y respeto, haciendo que la sociedad te reconozca como parte indispensable de la misma.

David Martínez Suárez ha sido el ganador de la convocatoria de este año. Su proyecto Inercia, se inauguró el pasado día 11 de octubre. Licenciado en Bellas Artes, con máster y diversas becas, David, aunque joven, ya está creando un lenguaje propio. Él mismo define su trabajo de la siguiente forma:

“Entiendo el trabajo desde los resultados de una operación técnica, donde se incorporan elementos que permiten la aparición del contendido, pero no como un contenido o discurso previamente definido al que se deba dar una solución material. No me interesa este tipo de resultado sino el lenguaje que lo produce, y la transparencia en las variables que hacen posible su construcción”.

Para este proyecto, David ha utilizado diferentes materiales y medios expresivos. Desde la escultura, la instalación, el vídeo propio o el montaje fílmico, valiéndose para trabajarlo de las instalaciones del Centro de Arte.

 

La idea nace de tres lugares diversos: una cita de Baudrillard en la que usa la palabra inercia para hacer referencia a los movimientos sociales (tan importantes en este momento), la película Streets of Fire de Walter Hill (1984), y los elementos y personajes de la saga de vidojuegos Halo.

En el montaje expositivo podríamos diferenciar tres ejes que se relacionan entre sí estética y temáticamente:

-Vídeo: en uno de los lados de la sala encontramos tres pantallas que en loop nos muestran imágenes de la película Streets Of Fire. Cada pantalla nos da unas imágenes diferentes que al interactuar crean una nueva narración al gusto del visitante: explosiones, imágenes de él, imágenes de ella. Justo frente a estas pantallas encontramos proyectado en la pared, la videcreación en la que David nos enseña a dos niños jugando al videojuego junto con imágenes de la escultura de John-117, protagonista de Halo, grabado como un gran héroe rodeado de montañas.

 

 

-Instalaciones: concentradas en diferentes módulos, las instalaciones nos recrean algunos de los escenarios en los que se desarrolla el videojuego Halo. Los materiales llaman la atención en este caso pues ha usado tableros de madera e impresiones 3D que dan la sensación de inacabado, pero aportando siempre algún elemento que nos lleve y haga referencia a ese momento concreto, a ese espacio exacto que en la pantalla no puede pasar de las dos dimensiones.

 

 

-Esculturas: John-117 está representado en decenas de esculturas de pequeño formato que parecen hablarnos de los diferentes Johns que encontramos dentro de un mismo personaje. Esas múltiples personas que escondemos en nosotros mismos y que pueden incluso tomar, por inercia, diferentes direcciones sin dejar de formar parte del todo. Del sujeto.

 

 

Yo, haciendo mía la explicación que David ha dado de su trabajo, he construido mi propio significado de la exposición. En mi opinión, en la sala se siente, son palpables los diferentes roles que puede adoptar el visitante/participante. Cuando jugamos a un videojuego como Halo, nosotros nos convertimos en parte activa de la acción. No sólo somos espectadores sino que tenemos la posibilidad de decidir, dentro de las opciones posibles, qué sucederá. Las representaciones de John reflejan claramente esta cantidad de posibilidades, de conseguir, según quién juegue, diferentes Johns. En los vídeos, nosotros no podemos interferir, debemos relacionarnos con las imágenes desde la distancia. Pasamos a ser sujetos que miran y la única posibilidad de creación/acción es la que establecemos en nuestra mente relacionando las imágenes, no solo entre ellas, sino con nuestras vivencias propias. Por último, las instalaciones nos obligan a movernos, nos animan a caminar por la sala también como observadores pero con capacidad de seleccionar, de elegir y sacar nuestras propias conclusiones.

Inercia nos invita a jugar con las imágenes, con los espacios, con la narración, haciendo que adoptemos las diferentes formas de enfrentarnos a una pieza, a una idea, que nos llega desde diferentes ejes temáticos y se concentra en una reflexión sobre la situación de la sociedad actual.

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